El cuidado profesional de las cutículas, como parte de los servicios de manicura, suele implicar el uso de taladradores eléctricos para uñas equipados con brocas especializadas que varían en cuanto a material, forma y abrasividad. Cada broca está adaptada a una fase concreta del tratamiento de las cutículas. Elegir el tipo adecuado es fundamental para lograr resultados impecables y evitar daños en la uña natural o en la piel circundante.
Brocas de diamante
Estas brocas están recubiertas de finas partículas de diamante para ofrecer una superficie suave y eficaz a la vez. Son ideales para trabajar en zonas delicadas, como la cutícula y los pliegues laterales de la uña. Las brocas de diamante se presentan en diversas formas, como llama, cono, bola y aguja, cada una de ellas diseñada para una tarea específica. Las brocas en forma de llama, por ejemplo, se utilizan habitualmente para levantar y limpiar la zona de la cutícula, mientras que las brocas en forma de bola ayudan a alisar y eliminar el exceso de piel tras el recorte. Su durabilidad y precisión las convierten en herramientas estándar en los procedimientos de manicura profesional.
Brocas de cerámica
Son conocidas por su suave funcionamiento y su resistencia a la acumulación de calor, lo que mejora la comodidad del cliente. Aunque las brocas de cerámica se suelen utilizar para retirar el esmalte en gel o dar forma a las uñas postizas, las versiones de grano más fino pueden utilizarse cerca de la zona de la cutícula para trabajos más delicados. Además, son fáciles de limpiar y resistentes a la corrosión.

Brocas de carburo
Suelen estar fabricadas en carburo de tungsteno y son más eficaces que las alternativas de diamante o cerámica. Se utilizan principalmente para eliminar productos como acrílicos o geles duros, más que para trabajar directamente sobre la cutícula. Sin embargo, cuando las maneja un profesional experto, las brocas de carburo de grano fino pueden utilizarse para pulir zonas cercanas a la cutícula, siempre que se tenga mucho cuidado para evitar lesiones.
Las puntas de pulido de silicona y goma se utilizan en la fase final del cuidado de las cutículas. Estas puntas, suaves y flexibles, están diseñadas para suavizar la piel y pulir la superficie de la uña. Crean un aspecto limpio y acabado al pulir suavemente los bordes ásperos sin causar irritación.
Otra opción son las puntas de corindón o de piedra, que se utilizan a menudo para exfoliar suavemente la zona de las cutículas. Más suaves que las de diamante o carburo, estas puntas son adecuadas para pieles sensibles o principiantes. Proporcionan una abrasión controlada, pero pueden desgastarse más rápido con el uso frecuente.
La forma y el nivel de grano de cada punta son tan importantes como el material. Se prefieren los granos finos para el trabajo en las cutículas a fin de minimizar el trauma, mientras que los granos más gruesos se utilizan para la eliminación de productos. La selección adecuada depende del tipo de piel y del estado de las uñas del cliente, así como de la experiencia del técnico. Las puntas de alta calidad fabricadas con materiales duraderos son más fáciles de desinfectar y mantener, lo que garantiza que puedan utilizarse de forma segura en múltiples ocasiones.
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